JUDAISMO HUMANISTA

O Judaismo Humanista é a pratica da liberdade e dignidade humana

Parashat “Behar-Bejukotai” Autor: Rabino Dr. Harvey Meirovich

Parashat “Behar-Bejukotai” Autor: Rabino Dr. Harvey Meirovich*

Interpretación y comentario
En la haftará que leeremos este sábado, el profeta Jeremías resume su forma de ver la naturaleza humana: “Engañoso es el corazón más que todo. Y enfermo es: ¿quién podrá conocerlo?” (Jeremías 17:9). La intranquilidad del profeta por la tendencia del ser humano a engañar, se refleja también en otra pregunta que el profeta presenta delante de Dios en otro lugar: “¿Por qué es exitoso el camino de los impíos y tienen bien todos los que se comportan deslealmente?” (Jeremías 12:1).
El profeta Jeremías no esperaba la respuesta que recibió: “Si corriste con los de a pie y te cansaron, ¿cómo contenderás con los caballos?” Dios no responde de manera directa a la pregunta punzante del profeta Jeremías, sino que le dice que él todavía no aprendió lo que es el verdadero pesar y el dolor. Hasta aquí, la vida del profeta era relativamente fácil en comparación con lo que le esperaba. Competir en una carrera contra deportistas es una cosa, pero la competencia contra caballos es completamente en otro nivel, que exige otro tipo de fuerzas.
El profeta Jeremías es como cualquier persona. No puede escaparse de los perversos caminos del corazón y el intento se vuelve más difícil a medida que pasan los años. Las exigencias del trabajo, las preocupaciones y la responsabilidad de ser padres, dificultan y complican nuestra vida. La salida a la jubilación sólo desvía un poco la naturaleza de este enfrentamiento, pero no cambia la esencia del desafío de llenar los días de nuestra vida con un sentido personal.
Frecuentemente, el enfrentamiento a situaciones difíciles nos brinda la fuerza necesaria para enfrentarnos a las presiones. La amarga verdad es que el enfrentamiento a las dificultades de la vida nos debilita. De las difíciles experiencias que la vida nos coloca en el camino, podemos acumular los recursos espirituales que necesitamos. Esta posibilidad y la madurez nos ayudan a confrontarnos de mejor manera con lo deshonesto, y nos enseñan a competir de manera más eficiente con los “caballos”.
El profeta Jeremías no recibió ninguna explicación ni tampoco ningún consuelo en la respuesta a su pregunta de por qué le fue decretado enfrentarse a la frustración y al pesar. Pero, a pesar de todo, logró juntar fuerzas para luchar contra los “caballos”. El legado del profeta Jeremías queda como un auténtico desafío para nosotros.

Estudio y análisis
Rabino Dr. Alexander Even-Jen
Profesor de Pensamiento Judío, Instituto Schechter de Estudios Judaicos, Jerusalén
Al pueblo que experimentó el sufrimiento de una vida de esclavitud, le es exigido comprender y comprometerse que bajo su gobierno, la esclavitud será solamente “temporaria”. No hay lugar para la esclavitud sin esperanza de emancipación. En el proceso de la presentación de las leyes de la Shmitá, Dios aclara: “Mas la tierra no habrá de ser vendida a perpetuidad ya que Mía es la tierra; pues residentes y extranjeros sois vosotros ante Mí” (Levítico 25:23).
¿Por que había realmente necesidad de decir este versículo?
¿Este versículo refleja el temor de que el pueblo liberado -ya sea todo o sólo una parte del mismo- se convierta en un pueblo en el que “amos” gobiernen sobre las tierras y esclavicen a sus hermanos?
¿Este versículo no es peligroso, en el sentido de que puede llevar a ir contra la idea de entrega total a la tierra de Israel?
¿Puede un pueblo sobrevivir cuando le es exigido referirse a su tierra Patria como a algo que no le pertenece y cuando debe verse en ella como un “residente extranjero”?
¿Cómo puede el pueblo que salió de Egipto y que debe construir un hogar para sí mismo, reaccionar a esta demanda Divina?
Franz Rosenszweig dijo cosas muy duras sobre la relación del pueblo con su tierra:
“Las naciones del mundo no están satisfechas con los lazos de sangre. Ellas hunden sus raíces en la noche de la tierra, -ella misma sin vida en sí misma pero influyente en la vida-, y desde la longevidad de la tierra, ellas suponen que la misma le garantizará su propia longevidad. La voluntad de eternidad de ellas se aferra a la tierra y al control de la misma. Por la tierra Patria derraman sangre de sus hijos, pues ellas no confían en la vida de una comunidad de sangre, sin que ésta esté anclada en una base sólida de territorio. Nosotros somos los únicos que confiamos en los lazos de sangre y abandonamos la tierra. De todas las naciones de la tierra, sólo nosotros desconectamos lo que vive entre nosotros de toda relación con lo que está muerto”.
(Franz Rosenzweig, “La Estrella de la Redención”).
Estas duras palabras fueron dichas por un pensador que se oponía al Movimiento Sionista. Se puede, por supuesto, determinar que él no “pertenece” a “nuestro campamento” y no hacer caso a sus dichos. Sin embargo, de la lectura de sus palabras se ve que las mismas fueron dichas por una persona inteligente, preocupada por el destino de su pueblo, por lo que debemos enfrentarlas y ver dónde nos ubicamos con respecto a ellas.
¿Cuál es la intención de Rosenzweig cuando dice que “los lazos de sangre” representan la base de la unión del pueblo judío?
¿Quiere decir que el pueblo judío es una gran familia?
¿Cuál es el punto débil de esta concepción?
¿Existe realmente una sensación de pertenencia y compromiso “familiar“ de este tipo en el pueblo judío, que se compone de tantos grupos tan diferentes?
¿Se puede entender la “desconexión” de la tierra que surgió -consecuencia de la destrucción del Templo y la salida al exilio- como una “bendición”? ¿Es una “bendición” el hecho de que el exilio llevó al pueblo de Israel a construir una “Patria” diferente, es decir, una “Patria espiritual”?
¿Por qué a las naciones del mundo no les alcanzan los “lazos familiares”? ¿Por qué necesitan una tierra Patria como base de esta unión?
¿La relación con el territorio es tan negativa?
¿Es aceptable el concepto de que la tierra Patria “encadena” al pueblo? Si es así, ¿por qué lo “encadena”?
¿La relación de un pueblo con su tierra es como la relación de un pueblo con “un muerto”?

* Profesor de Pensamiento Judío y Midrash en el Instituto Schechter de Estudios Judaicos, Jerusalén
Editado por el Instituto Schechter de Estudios Judaicos, la Asamblea Rabínica de Israel, el Movimiento Conservador y la Unión Mundial de Sinagogas Conservadoras.
Traducción: rabina Sandra Kochmann

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