JUDAISMO HUMANISTA

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Parashát “Lej lejá” - Autor: Rabino Mauricio Balter

Parashát “Lej lejá”
Autor: Rabino Mauricio Balter*

Interpretación y comentario
Cada vez que leo la parashá “Lej lejá” me emociono y admiro al protagonista de la misma: Abraham Avinu. Abraham marca el inicio de la fe de nuestro pueblo. Es el primero que se opone a la idolatría y que crea un camino para comprender a la Divinidad y nuestro relacionamiento con ella.
El midrash destaca aquello, tomando las palabras de “el fugitivo” en Génesis 14:13: “Abraham el hebreo (ha-ivrí): Rabí Iehudá decía: Todo el mundo estaba de un lado (politeísmo) -heber- y él (Abram) estaba del otro lado (monoteísmo)” (Génesis Rabá 42). Abraham tenía el valor necesario para escuchar la voz de su fe y seguirla.
Cuando estudiamos sobre Abraham, descubrimos una personalidad compleja que demuestra distintas facetas frente a los diferentes acontecimientos. ¿Con cuál Abraham nos identificamos? Vamos a acompañarlo para conocerlo mejor.
Abram “el creyente”: Descubrimos una persona con una fe muy fuerte en Dios, que aparece desde “Lej leja” hasta la historia del sacrificio de Isaac. Una persona que recibe una consigna y la cumple sin dudarlo.
Luego aparece “la persona imperfecta”, que frente al Faraón decide presentar a su esposa como su hermana: “Di -te ruego- que eres mi hermana, para que sea bien para mí por tu causa, permaneceré con vida gracias a ti” (Génesis 12:13). Sin duda, la Torá nos presenta un Abraham humano, imperfecto, una persona con dudas, que se equivoca.
El siguiente Abraham se encuentra frente a un conflicto con su sobrino Lot y “coloca la relación familiar por encima de todo”: “Dijo Abram a Lot: Te ruego no haya discordia entre tú y yo, ni entre mis pastores y los tuyos, pues hombres hermanos somos. Ciertamente, toda la comarca está delante tuyo, sepárate ahora de mí. Si te diriges al norte, yo iré al sur y si vas al sur, yo iré al norte” (Génesis 13:8-9).
A continuación, aparece el Abraham “que estaba dispuesto a luchar”, a salir a la guerra por su sobrino: “Cuando hubo Abraham oído que su hermano fue hecho cautivo, armó a sus mozos, nacidos en su casa -trescientos dieciocho- y partió en persecución hacia Dan” (Génesis 14:14).
Dentro de la faceta como “Abraham luchador”, se puede ver la escala de valores y el orden de prioridades para él, donde “la santificación de la vida es el valor superior”: “Dijo el Rey de Sodoma a Abram: Dame las personas, y los bienes retenlos para ti. Dijo Abram al Rey de Sodoma: Alzo mi mano ante Dios, Creador de los cielos y de la tierra. No tomaré ni un hilo, ni una correa de sandalia, ni nada de lo que te pertenece y no digas: “Yo enriquecí a Abram”. Excepto sólo lo que comieron los mozos, así como la parte de los hombres que fueron conmigo -Haner, Eshkol y Mamré-, ellos tomarán su parte” (Génesis 14:21-24).
“La persona realista”: Frente a las promesas de Dios, Abram le pide explicaciones, lo enfrenta y le dice: “No tengo herederos que puedan cumplir con tu promesa”: “Y dijo Abram: Dios, ¿qué habrás de darme? Pues yo estoy sin hijos y el administrador de mi casa es Damesek-Eliezer” (Génesis 15:2).
“El soñador”: Cuando Dios le promete descendientes y un gran futuro: “Lo sacó afuera y le dijo: Mira ahora hacia el cielo y cuenta las estrellas, si puedes contarlas. Dijo a él: Así será tu descendencia. Y él tuvo fe en Dios y se lo consideró como mérito” (Génesis 15:5-6). Abraham fue capaz de mirar a los cielos y soñar su futuro y su realización como algo posible.
“El primer olé”: Después de escuchar la voz de Dios en “Lej lejá”, se levanta y va hacia la tierra prometida. De aquí sale la costumbre que la parashá “Lej lejá” es la auténtica parashá de los olim.
Se pueden describir otras características de Abraham, ver cómo su personalidad y su fe continúan desarrollándose hasta que él se enfrenta a Dios y critica la Justicia Divina en Sodoma y Gomorra.
¿Qué aprendemos de Abraham Avinu?
Según mi punto de vista, esta parashá nos lleva a la pregunta: ¿qué podemos tomar como ejemplo de este modelo? ¿La fe? ¿La generosidad? ¿La realización personal? ¿La capacidad de ir contra lo que es aceptado por todos y luchar por lo que para nosotros es más justo?
Yo creo que el Judaísmo verdadero y moderno debe orientarnos al enfrentamiento constante con estas preguntas, que nos ayudarán a construir una identidad judía conservadora fuerte y saludable.
No es fácil ir contra las creencias y tradiciones a las cuales estamos acostumbrados, para ir hacia la fe.
Debemos construir una fe que nos permita enfrentarnos a Dios y cuestionar la Justicia Divina, y al mismo tiempo ser capaces de entregarnos a Sus palabras y a Sus mensajes.
Debemos adoptar la generosidad que nos permita colocar en el primer lugar de nuestra escala de valores a la vida, antes que todo lo material. ¿Por qué no luchar por la realización personal? Yo creo, -como en el caso de Abraham- que se puede alcanzar esta consigna cuando logramos unir nuestra fe con nuestro pueblo y nuestra tierra, en el Estado de Israel.
*Comunidad Conservadora de Kiriat Bialik
Editado por el Instituto Schechter de Estudios Judaicos, la Asamblea Rabínica de Israel, el Movimiento Conservador y la Unión Mundial de Sinagogas Conservadoras.
Traducción: rabina Sandra Kochmann.
Comunidad “Masortit Mishpajtit beBeit Hakerem”, Jerusalén

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